El matrimonio celebrado en la Santa Iglesia Católica se rige, en su devenir último, por lo establecido en el Código Canónico. Así, el derecho del proceso canónico, en aplicación de la instrucción "Dignitas Connubii", permite llevar a cabo un iter procesal que, según qué circunstancias, puede dar solución adecuada a las diversas situaciones que en la vida matrimonial pueden producirse y que, de no ser correctamente administradas acarrean situaciones de no posible olvido.

Así, el Derecho matrimonial canónico pretende, desde su misma base, ser, en cierto modo, solución en el conflicto producido.